martes, 27 de enero de 2026

17. GREMLINS


GREMLINS

 

Año de Producción: 1984

Duración: 126´

FICHA TÉCNICA

 

Dirección                     Joe Dante

Guion                          Chris Columbus

Fotografía                   John  Hora

Música                        Jerry Goldsmith

Producción                 Michael Finney

INTERPRÉTES

Zach Galligan             Billy Peltzer

Phoebe Cates             Kate Beringer

Hoyt Axton                  Randall Peltzer

Dick Miller                   Murray Futterman

Frances Lee McCain  Lynn Peltzer   

Corey Feldman           Pete Fountaine

Keye Luke                  Abuelo Chino

SINOPSIS

El señor Peltzer, un excéntrico inventor que no logra patentar ninguna de sus creaciones, recorre el barrio chino en busca de un regalo especial de Navidad para su hijo Billy. En una pequeña tienda oculta en un callejón encuentra una extraña criatura que el anciano dependiente no quiere vender bajo ningún concepto. Sin embargo, el nieto del dueño, ocultándoselo a su abuelo, accede finalmente a venderle el aparentemente inofensivo ser. Antes de irse con su nueva adquisición, el señor Peltzer recibe una advertencia en relación al cuidado del Mogwai, que así es como se llama su nueva mascota: No le des de comer después de medianoche, no lo mojes y evita que le dé la luz del sol.

COMENTARIO

Joe Dante, quien recibió su formación como director trabajando bajo el mecenazgo de Roger Corman, al igual que sucediera con muchos de los grandes directores surgidos en los setenta como Coppola, Scorsese, Bogdanovich o Cameron entre otros muchos, vivió durante la década de los ochenta su edad dorada como director de cine, rodando durante aquellos años los que serían los mayores éxitos de su carrera. De esta etapa son Aullidos (1981), Exploradores (1985), El chip prodigioso (1987) o el título a abordar, Gremlins. En este sentido, así como Spielberg tomó el apelativo del Rey Midas de Hollywood por su tendencia a encadenar éxito tras éxito, a Dante se le puede considerar el Rey Midas de la serie B. Y es que mientras que el director de E.T, el extraterrestre (1982) acostumbraba a manejar grandes presupuestos y a participar en rodajes plagados de estrellas, el director de Gremlins trabajaba con medios  más modestos pero igualmente efectivos. Valga como ejemplo de esta aseveración la propia Gremlins, que costando unos siete millones y medio de euros logró recaudar en cines quince veces su coste. De hecho, son varias las ocasiones en las cuales ambos directores colaborarían juntos, como sucede en el caso que nos ocupa, en el cual Spielberg, acompañado de sus inseparables Frank Marshall y Kathleen Kennedy, con quienes fundaría la productora Amblin Entertainment, la misma que usaba como logo la sombra de Elliot y E.T atravesando la luna en su bicicleta, actuó como productor ejecutivo.

La película conjuga y mezcla géneros como el terror con la comedia, aportando igualmente pinceladas en su trama de romanticismo y drama, todo ello en una excelente combinación que no afecta para nada al desarrollo de la historia y que permite puedan desarrollarse varias lecturas de la película. En ese sentido Dante se maneja a la perfección en este maremagno de ideas, siendo habitual en sus productos esa hábil mezcla de géneros, los cuales han dado como resultado un tipo de cine familiar que agrada por igual al público más joven y al más adulto. Como narrador de historias, el director oriundo de New Jersey fue uno de los mejores de la década de los ochenta, continuando en décadas posteriores manteniendo el listón alto aunque sin llegar al grado de excelencia de esta primera etapa. Y aunque Gremlins ha quedado marcado en el imaginario colectivo como un estupendo ejercicio de cine familiar no sería ese el propósito inicial, ya que el autor del guion, Chris Columbus, un peso pesado de la industria y responsable además de numerosos y notables guiones como los de Los goonies o El secreto de la pirámide así como director de Solo en casa (1990) y su secuela o las dos primeras entregas de la longeva saga sobre Harry Potter, había creado una historia mucho más oscura y con un evidente predominio del terror en su concepción inicial, una visión que se modificó con la irrupción de Spielberg en el proyecto, quien en aquel entonces estaba mucho más cómodo dentro de un cine menos oscuro y terrorífico.


Si Gremlins ha pasado a la historia del séptimo arte es gracias a la aparición en la película de las criaturas que dan título a la película y cuyo origen se remonta hasta la Segunda Guerra Mundial, cuándo el genial escritor infantil Roald Dahl, autor de James y el melocotón gigante, Charlie y la fábrica de chocolate o Matilda, escribió un relato en el cual estas criaturas de origen mitológico comenzaban destruyendo los aviones de los aliados ingleses por destruir sus bosques hasta finalmente ayudar a estos en la contienda contra Hitler. Este relato ya había inspirado de hecho el segmento de la adaptación cinematográfica de En los límites de la realidad (1983) en el cual John Lithgow viaja en avión y comprueba con horror que una extraña criatura está en el exterior saboteando el aparato en pleno vuelo y que se basaba a su vez en uno de los episodios de la serie de televisión del mismo nombre y concepto emitida en los sesenta., siendo curioso que en esta misma película participara el propio Joe Dante como director de otro de los episodios que conforman el largometraje. El diseño de estos icónicos personajes fue obra de Chris Walas, quien ya había trabajado con Dante en su exitosa Piraña (1978) y que se encargaría de dar vida posteriormente a La mosca del film homónimo de 1986 o a los extraterrestres de Enemigo mío (1985). El resultado no pudo ser mejor, logrando unos personajes entrañables a la par que terroríficos. Se diseñaron numerosas criaturas con diferentes características dentro de que pertenecían a la misma raza, unas marionetas de goma y plástico entre las que destacan por méritos propios los personajes de Gizmo, entrañable pero sin caer en la ñoñería, y Stripe, todo un villano de altura y contrapunto perfecto como némesis de Gizmo.

La cinta está protagonizada por Zach Galligan y Phoebe Cates, quienes no supieron aprovechar el tirón comercial de la cinta para encauzar sus respectivas carreras. En el caso de Galligan la saga Gremlins fue su único éxito comercial, encontrándose el resto de su carrera enmarcada en películas de serie B y trabajos para televisión. La bella Phoebe Cates tampoco dio mucho más que hablar pese a unos prometedores comienzos donde se dedicó a potenciar su lado más sensual en títulos como Paradise (1982), una especie de remedo del clásico de 1980 El lago azul en el cual Cates haría las veces de Brooke Shields o Aquel excitante curso (1982), interesante comedia juvenil que cuenta con un casting entre el cual asoman nombres como los de Sean Penn, Jennifer Jason Leighn, Forest Whitaker o Judge Reinhold. La actriz contraería matrimonio en 1989 con Kevin Kline, unión que a día de hoy se mantiene formando una de esas parejas rara avis de Hollywood precisamente por su estabilidad. Junto a la pareja protagonista podemos ver nombres como los de Corey Feldman, lanzado al estrellato ese mismo año gracias al éxito de Los Goonies o Dick Miller, un rostro habitual del cine de Dante, con quien trabajaría en prácticamente toda su filmografía.

El incontestable éxito de Gremlins generó una secuela en 1990 que sin llegar al nivel de obra maestra de su predecesora sí que supone una excelente continuación igualmente divertida, disfrutable y revisable. Amén de esta continuación oficial se generaría toda una corriente de sagas protagonizadas por seres parejos a los por otra parte inimitables Gremlins, de las cuales Critters es su mejor exponente, pero no el único. Así podemos encontrar a los Ghoulies, Munchies, Hobgoblins…todas ellas películas de marcada serie Z y donde la inteligente mezcla de géneros que podemos disfrutar en Gremlins dejaría paso a un tipo de cine de terror casposo y plano.

Gremlins ha pasado con el tiempo a convertirse en ese clásico que, como la sempiterna Que bello es vivir (1946), ha de ser revisionada todas las Navidades para deleite de la familia. Porque Gremlins es eso, una de esas cintas para ver y disfrutar en familia. Aunque siempre haciendo caso de tres reglas básicas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario