Arroz
amargo (1949) 108´
Tratando de escapar de la policía, una
joven decide que lo mejor es unirse a un grupo de arroceras, con lo que eludirá
la prisión y los trabajos forzados para vivir en condiciones precarias en
barracones y llevando a cabo un trabajo de una enorme dureza. Pudiera parecer
pues que no se trata del plan de ocultación más elaborado de la historia.Giuseppe de Santis fusionaría el neorrealismo con el cine negro para, además casi sin querer, bueno, un poco sí, brindar un título clave en la historia del erotismo, todo ello gracias a una jovencísima Silvana Mangano que exuda sexualidad en cada una de las secuencias en las que aparece, ya sea bailando twist, cogiendo arroz, subiéndose las medias o bañándose en el río, preludiando a toda esa cohorte de maggioratas que con Sofia Loren a la cabeza nos demostraría que la carne es bella. Un título donde el director de Roma a las 11 (1952) deja patente que la sencillez narrativa no está reñida con una brillante puesta en escena a nivel de planificación de las escenas.
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