AÑO: 2011
DURACIÓN: 117´
DE
QUE VA: Brandon es un
exitoso treintañero que sin embargo se encuentra atrapado en una vida vacía que
le ha llevado a una adicción por el sexo sin control. La llegada de su hermana,
con quien mantiene una enfermiza relación de amor/odio, no hará sino empeorar
la situación.
QUIEN
LA HACE: El personalísimo
Steve McQueen, responsable también del guion, es quien nos ofrece esta elegante
y a la vez turbia historia que podemos definir como la obra maestra del cine a
la hora de tratar un tema como es la adicción al sexo.
QUIEN
LA PROTAGONIZA: Tanto
Michael Fassbender, colaborador habitual del director, como Carey Mulligan
están enormes a nivel interpretativo, no solo desnudándose físicamente sino a
un nivel emocional difícil de ver en cine.
LO
QUE MÁS ME GUSTA: Como
a pesar de resultar escenas que presentan algo de enfermizo por la presencia
del personaje de Michael Fassbender, las secuencias de sexo están filmadas con
un gusto estético exquisito. Lo podemos decir las veces que haga falta,
Fassbender y Mulligan están soberbios.
LO
QUE MENOS ME GUSTA: Aunque
las entiendo como necesarias, hay secuencias tan alargadas de manera forzada
que me sacan por un instante de la película.
EXTRA:
Si después de Shame
te has quedado con ganas de más sexo siempre puedes continuar con los dos
volúmenes de Nymphomaniac dirigidos Lars Von Triers.


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