THE VOYEURS
Un thriller con ecos de erotismo que juega con esa fascinación por
observar las vidas ajenas y que por ello es imposible no ligar a títulos como
La ventana indiscreta (1954) o más concretamente por temática y estilo a Doble
cuerpo (1984).
La película utiliza a una
Sydney Sweeney en ascenso y convertida en una de las nuevas sex symbols de
estos dos mil veinte como cebo para el espectador más erotómano, a quien
convierte a su vez en voyeur de la escena más esperada por los fans de la
intérprete, aquella en la que esta protagoniza una tórrida y larga secuencia de
sexo donde su personaje se despoja por fin de su cara más pacata y apocada para
liberarse y mostrar su yo más sexual, fogoso y desinhibido, una parte de ella
que por cierto trata de hacer emerger desde que se inicia la película.
Un título que aunque presenta uno de esos finales plagados de giros de guion imposibles de explicar es un entretenido ejercicio presidido por una elegante factura visual y que aborda el tema del voyeurismo comenzando desde su faceta más fresca y divertida para acabar incidiendo en la sordidez que esta fijación por espiar las vidas ajenas puede generar, pudiendo incluso desembocar en una obsesión enfermiza. Y si hay sexo de por medio todavía peor.

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