EL NOMBRE DE LA ROSA
El nombre de la rosa contiene una conocida secuencia durante la
cual el personaje de Adso de Melk es abordado por la mendiga a la que este ya viera
en el exterior del monasterio, quien le introduce en el mundo de la lujuria a
través de una escena que muestra como es ella quien lleva el peso del encuentro
sexual mientras el joven clérigo trata en un primer momento de contener su
deseo, idea reflejada perfectamente en el momento en que no se atreve a agarrar
a la joven, para finalmente ceder ante la excitación alcanzada en lo que supone
su iniciación, y presumiblemente único contacto, con el mundo de la carnalidad.
Annaud recrea la escena de manera directa, sin concesiones a la
estética ni la belleza plástica, limitándose a mostrar a dos jóvenes poseídos
por el deseo y arrancándose las ropas con torpeza mientras uno de ellos lucha
contra este anhelo por una educación y unas creencias que le hacen pensar que
está cometiendo un acto impuro y poseído por el pecado. En ese aspecto el
personaje de Adso justificará tal acción por el amor que manifestará
posteriormente por la joven.
La secuencia no estuvo exenta de polémica en su momento, ya que
cuando se rodó, Christian Slater era poco menos que un adolescente de quince
años, aunque rodaría la escena sin plantear problemas, posiblemente porque
estaba fascinado por la belleza de su compañera de secuencia, quien de hecho
fue seleccionada para la película por esa atracción evidente que despertaba en
el joven actor y que quedaba plasmada en pantalla. De hecho Annaud volvería a
sembrar la polémica cuándo para El amante (1992), una cinta de alto contenido
erótico contó con una actriz debutante de tan solo dieciocho años que
interpretaba a una protagonista de quince.

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