(TROPA DE ELITE) 114´ JOSÉ PADILHA
Capitán Nascimiento
José Padilha se introduce cámara en mano en las zonas más marginales de Rio de Janeiro para recoger de primera mano la violencia de las favelas. Y el resultado sobrecoge por lo visceral de lo mostrado, y no nos referimos únicamente a unas secuencias impactantes mostradas en crudo. Tan impresionante como el grafismo de la violencia captada por la inquieta cámara de Padilha es el nivel de corrupción de una policía convertida en mano derecha de los narcos así como el observar a una clase burguesa que participa en lo que para ellos es un juego, un juego sembrado por un reguero de cadáveres.
La película se apoya en el trabajo de unos actores que nos brindan unas interpretaciones veraces, creíbles y que nacen desde una batería de emociones para retratar a una serie de personajes tan podridos como las propias calles de las favelas por las que se mueven arma en mano. Y esa es la máxima que muestra la película, no hay lugar para la redención ni para la esperanza más allá de unos pocos, muy pocos, tipos íntegros.
Una estupenda muestra de un tipo de cine diferente al que estamos acostumbrados tanto en concepto, ubicación como forma de plasmar las secuencias, con un tono semi documental, medio del que proviene el propio Padilha, que le sienta francamente bien a la historia, y que nos hace percatarnos que no nos cuenta ninguna historia imaginaria, sino que retrata una situación que está teniendo lugar aquí y ahora.
ME GUSTA: La manera en la que aborda una violencia dura, seca y descarnada, ubicando esta en un estilo cercano al documental y alejándola de lo que vendría a ser una cinta de acción al uso.
NO ME GUSTA: La parte de trama que aborda el entrenamiento de los nuevos reclutas, momento que genera un descenso en el hasta ese instante adrenalítico ritmo de la película.
FRASE RESUMEN: La cara más amarga detrás de la fanfarria y el carnaval.
(TROPA DE ELITE 2, O INIMIGO AGORA É OUTRO) 116´ JOSÉ PADILHA
Capitán Nascimiento
El personaje al que da vida Wagner Moura continua relatando voz en off una historia presidida por la corrupción, la inmoralidad y el poco valor dado a la vida humana. Si en la película estrenada tres años atrás la mirada se volvía hacía una policía corrupta, en este caso el director y guionista eleva su crítica y no deja títere con cabeza apuntando directamente a estamentos como la política, la prensa o las élites policiales.
De esta manera la secuela conforma un más que interesante díptico con el título estrenado tres años atrás, manteniendo una coherencia en cuanto a estilo y mensaje transmitido dado es el mismo José Padilha el encargado de su dirección. Mantiene además el nivel de calidad e interés que ya manifestaba Tropa de élite, constatándose se trata de una secuela pensada y construida como colofón a una dupla de películas que más allá de su calidad dentro del género de acción basan su existencia en la construcción de una crítica directa y sin concesiones a todos y cada uno de los responsables de la inseguridad y la delincuencia de las calles de Río de Janeiro.
Un título que vuelve a hacer gala de un estilo muy personal a la hora de filmar la violencia y que llevaría a su director a hacerse cargo del remake estrenado apenas un año más tarde de Robocop, y que más allá de sus críticas negativas por el hecho de compararse sistemáticamente con la obra maestra dirigida en 1987 por Paul Verhoeven, presenta igualmente elementos de interés que hacen merezca la pena su visionado.
ME GUSTA: Sigue mostrando escenas que le ponen a uno la piel de gallina, como el motín con el que arranca la película o el asesinato de los dos periodistas.
NO ME GUSTA: Le sucede como a la primera entrega, cuándo la
adrenalina baja de intensidad en pantalla la película se resiente algo.
FRASE RESUMEN: Una secuela que apunta sus dardos envenenados
aún más alto.


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