Raíces
profundas (1953) 118´
Un
pistolero más quemado que la pipa de un indio, que mejor momento para
introducir esta metáfora, llega hasta una granja sometida a los típicos excesos
del terrateniente al que todas las tierras le parecen pocas y quien intenta
contratar los servicios del recién llegado. Pero a este le ha caído en gracia
una de las familias expoliadas por el bribón de turno, con lo que decide girar
el cañón de su revólver hacía el lado contrario del que en principio debiera
ser.
Un western con una historia que
posteriormente sería repetida hasta la saciedad en multitud de títulos
posteriores, haciendo que hasta el mismísimo Van Damme protagonizara su
particular Raíces profundas gracias a Sin escape. La película, filmada en un
apabullante Technicolor, presentaría en sociedad a uno de los personajes
estandarte del género, el del pistolero misterioso con pasado turbio pero
presente redentor que tan bien supiera encarnar posteriormente el bueno de
Clint Eastwood. Pero además nos enseñaría que Rita Hayworth y su Gilda no eran
las únicas que sabían hacer un uso de los guantes cinematográficamente
espectacular, que se lo digan a un Jack Palance con un papel de villano de esos
que quedan en el recuerdo.
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